El orgasmo es una sensación difícil de describir. Es una experiencia única y personal que experimentamos cuando llegamos al punto máximo de excitación, cuando se libera la tensión sexual; es una especie de “descarga” o “explosión” de placer, seguido de una sensación de relajación y satisfacción. Y aunque es algo muy común para muchas mujeres, a otras, aunque tienen relaciones sexuales satisfactorias, se les hace difícil alcanzarlo.
A veces un orgasmo puede ser sensacional, a veces no tanto. La diferencia entre uno y otro se ve afectada por muchos factores, incluyendo tu género.
Sobre los tipos de orgasmos, no hay consenso. Hay quienes afirman que existen varios tipos (vaginal, del clítoris, anal, de los pezones, del punto G, cervical, etc.), mientras que otras personas dicen que es muy difícil clasificarlos según la zona que se estimule, pues al final todos los caminos conducen a él. Mejor dicho, el hecho de que “llegues” estimulando el clítoris no hace que ese orgasmo sea radicalmente diferente de uno que suceda estimulando la vagina. No importa por dónde empieces, orgasmo es orgasmo.
¿Qué se siente al tener un orgasmo?
Aunque hay señales físicas para reconocer un orgasmo (contracciones de los músculos de tu vagina, pelvis, pene y/o ano, ritmo cardiaco y respiración más agitados, eyaculación, sentir calor, enrojecimiento de tu pecho, cuello y cara, entre otras), cuando se trata de las sensaciones de placer, es muy difícil definir exactamente cuáles indican que estás teniendo un orgasmo. Y esto es así porque cada persona siente placer y orgasmos de manera única. Por lo mismo, también es muy difícil saber si alguien está teniendo un orgasmo o no.
Tus habilidades para comunicarte
La forma en que te comuniques en tu relación jugará un rol importante en tu satisfacción sexual. La comunicación explícita y directa es clave para que tu pareja sepa lo que quieres y viceversa. Y decir “te amo” también se ha relacionado con orgasmos frecuentes. En otras palabras, durante el acto sexual debes guiar a tu compañero hacia la parte de tu cuerpo donde sientas más placer. Algunos hombres no saben exactamente dónde tocar, lamer o estimular, por eso es importante que se lo indiques. Deja la pena y no te quedes callada.
Otra cosa que puede funcionar si te cuesta tener un orgasmo es el uso de lubricantes aunque creas que no lo necesitas porque te mojas mucho. Es importante porque eso hace que las sensaciones sean más sutiles y diversas. Imagínate que te dan un masaje y no te ponen aceite en la espalda. ¿Verdad que no será suave?
Tu autoestima sexual
Parece que tu orgasmo es responsabilidad de tu pareja, pero según diversas investigaciones, tu autoestima y satisfacción son factores aún más importantes. Tú conoces tu cuerpo y sabes lo que necesitas para llegar a ese lugar especial. Si sientes que tu compañero no te estimula donde tiene que hacerlo, pues busca una posición que te funcione para que llegues al clímax.
Tu concentración
Las películas y el porno nos han hecho creer que los orgasmos llegan de la nada, pero en realidad requieren mucha concentración. Es un arte que se aprende y a veces podrás lograrlo, otras no. Lo importante es que te relajes y disfrutes de las relaciones sexuales. La ansiedad por llegar al orgasmo solo hará que te sea más difícil lograrlo. Otro mito es que el orgasmo solo se alcanza con la penetración, lo que es completamente falso. Diversos estudios han demostrado que solo el 25% de las mujeres alcanzan el orgasmo de esta manera.
Tener un orgasmo requiere práctica, consistencia. Así como conocer tu cuerpo es importante, entrenarlo también es fundamental. El orgasmo no viene solo, lo construyes. No es algo que sucede en tu cabeza. Es algo que sucede en tu cuerpo,
Te dejo una frase de la sexóloga francesa Valérie Tasso: “Un orgasmo no se tiene, se aprende a tenerlo, o mejor dicho, se aprende a permitirse obtenerlo”.
Así que ya sabes, da igual cuán increíble es la pareja de una mujer en la cama si ella no se permite sentir un orgasmo. Relájate, conoce tu cuerpo y disfruta con tu pareja (o sola).