El tiempo parece ser el peor enemigo de los Martinelli y su grupito. Pero todavía ejerce intimidación legal y mediática porque tenemos un procurador amigable, blandengue, que prefiere el cálculo judicial que aplicar la Constitución y la ley. Tiene miedo.
Da tristeza tener que escuchar que funcionarios estadounidense repitan hasta el cansancio que al ex presidente no lo cubre el principio de especialidad y que no van a permitir la impunidad retroactiva que promueve el Parlacen. Pero acá el coqueteo con los Martinelli, su billetera y su grupo alarman.
Tenemos un procurador inactivo, pasivo, culilloso y un Ejecutivo que si no fuera por las autoridades de EE.UU y la denuncia de los medios independientes, los Martinelli Linares estuvieran muertos de la risa con salvoconductos del MICI por las calles capitalinas.
Queda demostrado que lo que le hace falta a este país es liquidar la corrupción y a los corruptos. Por más que queramos avanzar si este cáncer no se extirpa todo lo demás será un intento fallido porque estos buitres están organizados y tienen asustado a medio Panamá.