Durante años, la estación de tren Kami-Shirataki, en la isla de Hokkaido (Japón), funcionó exclusivamente para una sola pasajera: Kana Harada, una estudiante de secundaria. Pese a la baja demanda y la despoblación rural, Japan Railways mantuvo activa la estación para garantizar el acceso a la educación de la joven, ajustando incluso los horarios del tren a su jornada escolar.
La estación estaba ubicada en una zona rural con una población decreciente y con escasa demanda de transporte, por lo que iba a ser cerrada. Sin embargo, la compañía Japan Railways, operadora de la línea, dio marcha atrás con la decisión cuando descubrió que una adolescente usaba la estación todos los días, un gesto que fue aplaudido como símbolo del compromiso social y educativo de Japón.
La joven se graduó en marzo de 2016. Ese día, el tren realizó su último viaje para llevar a la estudiante a la escuela y regresó a la estación al filo de las seis de la tarde, con la joven regresando luego de acudir a su escuela para la ceremonia de fin de curso.
La estación, que operó durante 69 años, fue cerrada definitivamente ese día junto con otras dos de la zona.