La ambición de Donald Trump por controlar Groenlandia sigue latente. La reciente visita del vicepresidente J.D. Vance a la isla para reunirse con su esposa y visitar la base militar de Pituffik ha generado controversia, especialmente tras sus críticas al gobierno danés y su insistencia en que la seguridad del Ártico es una prioridad. Un día después, en una entrevista con NBC, Trump declaró que espera obtener el “100%” de Groenlandia, preferiblemente sin uso militar, aunque “no descarta nada”.
En la misma entrevista, Trump minimizó las implicaciones geopolíticas de esta ambición, asegurando que se trata de “seguridad y paz internacionales”, al tiempo que denunció la presencia de barcos de Rusia y China cerca de la isla. También defendió a su consejero de Seguridad Nacional, Mike Waltz, tras el escándalo de mensajes filtrados por Signal, afirmando no saber qué es esa app.
Además, anunció aranceles permanentes del 25% a todos los automóviles extranjeros, afirmando que no le importa si suben los precios, ya que incentivará la compra de autos estadounidenses. A los fabricantes les recomendó producir en EE.UU. si quieren evitar esos aranceles.
Por último, sorprendió al expresar su enojo con Vladimir Putin por atacar la credibilidad del presidente ucraniano Volodímir Zelenski. Trump advirtió sobre posibles aranceles al petróleo ruso, aunque aún espera dialogar con Putin.