El terremoto de magnitud 7,7 que azotó Myanmar el 28 de marzo ha dejado mil 700 muertos confirmados, 3 mil 408 heridos y 138 desaparecidos, según cifras oficiales que siguen en aumento.
Los equipos de rescate luchan contra el tiempo para rescatar a más personas que se encuentran atrapadas bajo los escombros, pero el caso de Mathu Thu Lwin, de 35 años y quien estaba embarazada, terminó en tragedia. Los rescatistas chinos y birmanos utilizaron todos los medios a su disposición para la operación de rescate como un taladro, una motosierra y sierras rotativas para penetrar el hormigón. Finalmente la sacaron de las ruinas del complejo Sky Villa Condominium luego de amputarle una de sus piernas.
Se le practicó también una maniobra RCP y se preparó un quirófano improvisado en un edificio anexo para estabilizarla. Ninguno de esos esfuerzos pudo salvar su vida.
El Servicio Geológico de EE.UU. advierte que el número de muertos podría superar 10 mil debido a la gravedad de los daños y la vulnerabilidad de Myanmar, afectado por una guerra civil desde 2021. En Tailandia, donde el sismo derrumbó un rascacielos en Bangkok, persisten búsquedas de desaparecidos.
La operación se complica por cortes en comunicaciones, daños en infraestructuras y la falta de acceso a zonas remotas, agravados por el aislamiento internacional de la junta militar birmana.