La dirigente ultraderechista Marine Le Pen ha sido excluida de la carrera presidencial de 2027. La decisión, confirmada este lunes por las autoridades competentes, representa un duro revés para la Agrupación Nacional (Rassemblement National), partido que lidera desde hace más de una década y que había consolidado una fuerte base electoral en el país.
Aunque aún no se han detallado públicamente los motivos de su exclusión, fuentes cercanas al proceso indican que podría estar relacionada con cuestionamientos legales o administrativos pendientes. Le Pen, tres veces candidata presidencial y finalista en 2017 y 2022, no tardó en reaccionar, calificando la medida como “un atentado contra la democracia” y denunciando una “persecución política orquestada desde las élites del poder”.
La exclusión de la figura más visible de la ultraderecha francesa podría abrir un periodo de incertidumbre dentro de su partido, que deberá reorganizarse y buscar nuevos liderazgos con miras a la contienda presidencial. También podría beneficiar a otras figuras emergentes de la derecha dura o incluso al oficialismo, al reducir la presión electoral de un bloque que ha ganado terreno en los últimos años.
La noticia ha tenido eco en toda Europa, donde varios movimientos de corte nacionalista han expresado su apoyo a Le Pen. Analistas consideran que, aunque excluida formalmente, su influencia política aún podría tener peso indirecto en la campaña de 2027.