El papa Francisco ha aprobado la canonización de José Gregorio Hernández, conocido como el “Médico de los Pobres”, quien será el primer santo católico de origen venezolano.
Aunque la Iglesia oficialmente lo reconoce ahora, Hernández ha sido venerado en Venezuela y América Latina durante décadas. Su devoción se entrelaza con la religión popular, y su imagen es común en hospitales, iglesias y hogares humildes.
Dos milagros atribuidos a su intercesión, uno en Venezuela y otro en Estados Unidos, fueron clave para su canonización. La fe del pueblo venezolano en su santidad ha sido inquebrantable desde su muerte en 1919, y su canonización es visto como un reconocimiento tardío de su legado de amor y servicio a los más necesitados.
‘Médico de los pobres’
José Gregorio Hernández fue un médico, científico y profesor venezolano que nació el 26 de octubre de 1864 en Isnotú, estado Trujillo. Estudió medicina en la Universidad Central de Venezuela (UCV) y cursó estudios de posgrado en Francia.
El beato dedicó su vida a servir y atender a los enfermos y más necesitados.
José Gregorio Hernández intentó convertirse en sacerdote; en 1907 ingresó en el monasterio Cartuja de la Farneta, en Italia, pero tras enfermar de tuberculosis regresó a Venezuela y se dedicó definitivamente a la medicina.
Murió a los 54 años, el 29 de junio de 1919, en Caracas, al ser atropellado por uno de los pocos vehículos que en ese entonces había en la capital venezolana. Sus restos mortales se veneran en la iglesia Nuestra Señora de la Candelaria de Caracas.