Una serie que nunca vio la luz y un fraude de película
Netflix había apostado fuerte por Rinsch, ofreciéndole un jugoso contrato de 44 millones de dólares para la producción de “White Horse”. Sin embargo, después de recibir el adelanto inicial, el director pidió 11 millones más, asegurando que eran esenciales para completar el proyecto. Lo que la plataforma de streaming no imaginaba era que, en lugar de luces, cámaras y acción, el dinero terminaría en una cuenta personal de corretaje para financiar inversiones fallidas en criptomonedas.
¿En qué gastó los millones?
Según los documentos judiciales, Rinsch dilapidó los fondos de Netflix en una vida de opulencia digna de una estrella de rock. Entre sus caprichos más escandalosos se encuentran:
1.8 millones de dólares en facturas de tarjetas de crédito.
1 millón de dólares en abogados para demandar a Netflix por más dinero.
3.8 millones de dólares en muebles y antigüedades.
2.4 millones de dólares en cinco Rolls-Royce y un Ferrari.
652.000 dólares en relojes y ropa de diseñador.
En pocas palabras, convirtió el presupuesto de una serie de ciencia ficción en su propia película de excesos y despilfarro.
Un arresto digno de Hollywood
El martes 19 de marzo, el FBI detuvo a Rinsch en West Hollywood, California. En su audiencia inicial en Los Ángeles, el director no se declaró culpable y solo respondió a las preguntas del juez. Horas después, recuperó su libertad tras pagar una fianza de 100.000 dólares y se comprometió a presentarse ante un tribunal en Nueva York, donde enfrenta los cargos formales por fraude y lavado de dinero.
Un director con trayectoria… y problemas
Carl Erik Rinsch alcanzó la fama con “47 Ronin”, la superproducción de 2013 protagonizada por Keanu Reeves. Sin embargo, su carrera ha estado marcada por controversias. Según el New York Times, tras firmar el contrato con Netflix, el director mostró un comportamiento errático y problemático, algo que miembros del equipo y elenco ya habían notado.
El futuro de Rinsch: de la alfombra roja a la corte
Por ahora, no hay fecha de juicio establecida, pero todo apunta a que la historia de Rinsch podría terminar tras las rejas en lugar de en la gran pantalla. Mientras tanto, Netflix sigue recuperándose del golpe financiero y aprendiendo la lección: no todo lo que brilla en Hollywood es oro, y mucho menos, confiable.