El deporte panameño está de luto tras el repentino fallecimiento de Ricardo Yearwood, destacado jugador de la selección nacional de baloncesto. Yearwood, de 54 años, murió mientras participaba en un torneo de veteranos en Colombia, haciendo lo que más amaba: jugar baloncesto.
El mundo del deporte se ha volcado en mensajes de pesar y recuerdos hacia Yearwood, quien es recordado como un pilar defensivo en la cancha y un caballero fuera de ella. Dionisio Gómez, su compañero en la selección, expresó conmoción ante la noticia: “Siempre fue un gran ejemplo físicamente. Me decía que ese era el secreto de su éxito. Fue una gran persona dentro y fuera de la cancha, siempre con buena energía”.
Gómez también destacó la importancia de Yearwood en su carrera: “Recuerdo su confianza en mí cuando compartimos equipo por primera vez en la Copa Soberana. Me decía: ‘Haz tu trabajo y las cosas buenas vendrán para ti’. Era un verdadero capitán”.
Un legado imborrable en el baloncesto nacional
Yearwood es recordado como un maestro de la defensa. Su capacidad para bloquear tiros y dominar los rebotes lo convirtió en un jugador único. Alfredo Ocaña, quien lo enfrentó en ligas recreativas, lo describió como “un jugador defensivo sobresaliente, con un saludo de soldado tras cada tapa, y un caballero fuera del tabloncillo”.
La Federación Panameña de Baloncesto (Fepaba) lamentó profundamente la pérdida, extendiendo sus condolencias a los familiares del jugador y destacando el legado que dejó en el baloncesto panameño.
Un adiós que duele, pero inspira
Yearwood no solo fue un referente deportivo, sino también una figura de inspiración y disciplina para las generaciones futuras. Su partida deja un vacío difícil de llenar, pero su ejemplo perdurará como un símbolo de dedicación y amor por el deporte.