La teoría comprobada, y pasada por la curación de contenidos, dicta que el modelo económico de oferta y demanda funciona en la regulación natural de los precios y venta de productos. Sencillamente, dice que debemos encontrar el precio justo de ese producto en condiciones perfectas del mercado. Eso dice la teoría, así debería ser. Pero aquí las distorsiones del mercado: subsidios, privilegios y falta de hacer las cosas bien nos tienen en una encrucijada.
El panameño, en su mayoría, come bastante arroz. Las noticias recientes de los subsidios para el arroz de primera son de espanto. Pero para nosotros los come arroz, los productores, molineros, importadores y las autoridades, no es una noticia que nos sorprenda, salvo el monto revelado. Por lo menos para el panameño de a pie que necesita ese producto como punto central de su dieta diaria.
Ahora nadie sabe a dónde fueron a parar esos millones en subsidios. El pueblo lo paga, el productor dice que entrega a los molinos, algunos molinos nos venden arroz de primera con precio de especial. Algunos que están ahora en el gobierno se asombran de esto cuando ellos mismos estuvieron en gobiernos pasados. ¿Y será que los importadores solo traen arroz especial?
Todo esto es una confabulación malsana, mezquina y dedicada a atracarnos. Ya solo falta que no nos dejen comer el concolón del arroz. Hay una lloradera de muchos. Que si ya no es rentable sembrar, que si ya no se gana lo de antes, etc. Si eso es así, ¿por qué todavía están en el negocio? Desde hace mucho tiempo tenemos nuestra seguridad alimentaria en manos de los importadores, y al precio que ellos decidan. Por lo menos en el caso del arroz.
La distorsión en el sistema es tal que nos han obligado a comprar arroz especial a un precio más oneroso para la población. Desde mi punto de vista, eso es saña y avaricia contra los que menos tienen. Las autoridades han sido cómplices de esto, creando entidades ineficientes, que jamás han protegido al consumidor. Pero como dirían por ahí, esta es una carrera de resistencia, no de velocidad. El detalle aquí es quién se muere primero de hambre o quién se hace rico. No soy extremista, solo dibujo la realidad de quienes sufren callados todos los días.
Consideraciones del autor
Tenemos que levantar las voces de protesta, denunciar, participar, deplorar, repudiar y todos aquellos verbos que puedan manifestar nuestro total rechazo a lo que esté mal.
Agradezco a mis lectores y amigos por sus comentarios a mis escritos. Gracias por leer mis aportes en este blog. Recuerda: El conocimiento es infinito… y gratis.